Ferrimax

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La ferrita empieza a desarrollarse en los años 40, pero su comercialización comenzó sólo en los años 50.

Los imanes de ferrita se obtienen del óxido de hierro y del carbonato de bario o estroncio. Después se mezclan las materias primas, se trituran y al final se someten a un proceso térmico por calcinación para obtener la fase ferrítica hexagonal (SrFe12O19 o BaFe12O19): el producto obtenido se tritura posteriormente para obtener un producto en polvo más fino. El proceso de prensado, que también se puede realizar en seco, puede llevarse a cabo ya sea bajo campo magnético que sin campo magnético. Esta distinción es muy importante ya que en el primer caso se obtiene material anisotrópico y en el segundo caso se obtienen imanes isotrópicos; para acabar, el material se sinteriza en una atmósfera oxidante. La gran novedad de los imanes de ferritas duras, en comparación con los imanes precedentes (imanes en Alnico), no es el remanente (Br) o producto de energía (BH) sino la presencia de un comportamiento reversible en el segundo cuadrante del ciclo de histéresis, donde los imanes normalmente trabajan y proporcionan energía (el producto BH es negativo). Tener un comportamiento «reversible» en esa zona significa que el imán de ferrita se puede desmagnetizar y volver a magnetizar sin que pierda sus propiedades magnéticas. Por lo tanto se puede entender el gran éxito y la amplitud de aplicaciones que tuvieron las ferritas duras a partir de los años 50, cuando se comercializaron por primera vez en un mercado dominado por el Alnico. Otra peculiaridad importante de las ferritas duras es la resistencia al agua, al tratarse de un material derivado directamente de óxidos. Su comportamiento térmico también presenta un comportamiento bastante anómalo en comparación con otros imanes: de hecho, su fuerza coercitiva tiende a aumentar a medida que aumenta la temperatura hasta aproximadamente 180 °C, a diferencia de todos los demás materiales donde Hc disminuye constantemente a medida que la temperatura aumenta. Las ferritas duras se pueden aplicar en una amplia gama de dispositivos: motores eléctricos, altavoces, sensores, instrumentos de medición,  juguetes, sistemas de adhesión o elevación.